Nuestra historia

El equipo.

Este proyecto nació del esfuerzo y la pasión de nuestros padres, que dieron los primeros pasos de lo que hoy es El Pescador. Su dedicación, su amor por el mar y su forma de entender la vida siguen marcando nuestro rumbo. El barco que nos acompaña no es solo una embarcación: es parte de nuestra historia, símbolo de toda la familia, unión y tradición marinera.

Nuestro vivero.

Para que el marisco conserve toda su frescura y sabor, en El Pescador contamos con un vivero propio de 20.000 litros, donde cuidamos cada pieza hasta el momento en que llega a tu mesa.
Y además, en el propio comedor, disponemos de un vivero visible que acerca el mar a nuestros comensales, con especies como cabracho, lenguado o cigalas, entre otras.

Así garantizamos no solo la máxima frescura, sino también una experiencia única: ver el origen real de lo que después se convierte en uno de nuestros platos.

Nuestra huerta.

Además del mar, la tierra también forma parte de nuestra mesa. Contamos con una huerta propia, de la que recogemos verduras y hortalizas siempre que nos lo permite la cosecha. Una ensalada fresca, una guarnición de temporada o unas verduras a la plancha saben diferente cuando conoces el origen.

Barco Familiar.

Uno de los pilares de El Pescador es nuestro propio barco, con el que salimos a faenar en las aguas del Cantábrico. Esto nos permite seleccionar pescados de calidad que llegan directamente del mar a la cocina. Cada lubina, bonito o pescado de temporada que servimos es un reflejo de esa conexión directa con el mar ya sea a través de nuestra pesca o de la selección del mejor producto en las lonjas locales.

La esencia de un restaurante marinero.

En el restaurante El Pescador de Laredo siempre hemos creído que la mejor cocina nace de la cercanía con el producto. Nuestro restaurante, situado en pleno corazón de la playa La Salve, refleja la tradición marinera de nuestra villa y la pasión por ofrecer una experiencia auténtica a quienes nos visitan.

Desde el principio hemos apostado por un camino claro: cocinar con lo que el mar y la tierra nos da, sin artificios ni atajos. Porque para nosotros la frescura no es una palabra de moda, es una forma de trabajar.

En lo mejor de Cantabria.

No podemos entender El Pescador sin Laredo: su puerto, su playa y su historia marinera son parte de nuestra identidad. Cada plato que servimos lleva un pedacito de este lugar que amamos y que nos inspira día a día.